Caperucita feroz y el lobo rojo.

Mucho de lo que parece aterrador en...La leyenda de Korra

Y dijo el lobo feroz que él era el bueno. Que Caperucita con su suspicacia y dulzura nos encandiló a todos. Que la abuelita con su sabiduría nos confundió. Que juntas decidieron callarse ante la interpretación errónea que el mundo dio a su historia de aquella tarde de otoño.

Y dijo el lobo que no era cierto. Que el no cambio el rumbo a nadie y que menos aún quiso comer carne humana.

Que no, repitió una y otra vez: “que no es como os lo han contado”.

Que decidió cargar con la mochila de culpabilidad y con el lastre de una mala reputación, a pesar de estar basada toda esa carga en una distorsión de la realidad. Que decidió seguir adelante, a pesar de los insultos que le golpeaban y las frases despiadadas que le acusaban.

Que hay silencios que duelen más que una enciclopedia de injurias y calumnias. Que hay ausencia de acciones que hacen más daño que un protocolo de actuaciones mal aplicado.

El lobo nunca habló hasta ahora, dejó que la gente pensase lo que quisiese y jamás le interesó pagarle con la misma moneda a Caperucita ni a su abuelita. Siguió adelante construyendo su vida sin los ladrillos con los que la sociedad cargaba su mochila.

Foto de Michael Hull

Foto de Michael Hull

Pero hoy alguien le ha preguntado. Hoy alguien le ha dado un voto de confianza y le ha pedido su versión de los hechos. Hoy alguien ha ido más allá de las apariencias, ha saltado la valla de la costumbre y le ha aportado un rayo de luz.

Un alguien que no se ha dejado llevar por la marea absorbente de la mayoría, por el efecto contagio, ni el qué dirán. Un sensato valiente que ha querido ver más allá de lo que ese hocico y manta marrón parecen aparentar.

Porque es así, el ser humano puede llegar a ser increíblemente increíble. Pero también puede llegar a ser increíblemente cruel. Tú decides lo increíblemente que quieres ser.

Esta entrada es un toque de atención a nuestros prejuicios, a nuestras lecturas diagonales saliendo demasiado rápido de unas páginas y metiéndonos en otras en cuya historia no se nos ha invitado. Es un toque de atención a la visión de túnel, al conformismo, al juzgar sin conocer, al informar sin saber, a la falta de preguntas y el exceso de conclusiones, a nuestro afán por generalizar, buscar culpables y no soluciones.  Un toque de atención a esos sentimientos (odio, rencor, envidia…) que si bajamos la guardia minan en nuestro corazón creándonos barreras invisibles pero con un potencial destructor peor que el de los misiles.

Así mismo, esta entrada es un homenaje a todos esos seres humanos capaces de cargar con mochilas llenas de golpes y su consecuente sufrimiento inmerecido, y que a pesar de ello, siguen siempre adelante, incluso ofreciendo sus recursos para que otros puedan continuar. Sin ningún “me debes una” que suplir y a sabiendas de que en muchas ocasiones no recogerán ni las migajas de un “gracias”. Porque no actúan para recibir, sino que reciben en el hecho de actuar.

Foto de Ryan McGuire

Imagen de Ryan McGuire.

Pero los héroes son vulnerables. Los héroes necesitan también ser escuchados, ayudados, necesitan margen de actuación, necesitan pararse a descansar y perderse en la naturaleza para limpiar sus pulmones. Necesitan que de vez en cuando se refuerce su actuación, o por lo menos, un minitiempo en el banquillo para autorreforzarse.

Porque no está más afectado quien más lágrimas derrama, ni el sufrimiento de una persona es proporcional al ruido que ésta genera. 

Si alguna vez has actuado como Caperucita y su abuela, no te juzgues, reconócelo y perdónate. Procura que los que recogieron las consecuencias negativas de tu actitud, palpen ese arrepentimiento.

Todos cometemos errores. El miedo a veces nos confunde o lo usamos de cortina. Hay circunstancias que nos aturden. Sentimientos diabólicos -como el odio, el orgullo o la envidia- han podido llevarnos a derroteros que no queríamos y, aunque es posible que internamente reconozcamos como un fracaso personal, externamente, los seguimos mostrando incluso aumentados.

La suerte del ser humano es que tiene pedal de freno para lo anterior. El freno del ser humano es que el cambio lento, el profundo, el que más esfuerzo e importancia tiene, es el que más le cuesta iniciar.

 “Liberado de toda perfección, reconozco mi error. Pero, no tacho y hago borrón, ya que estaría privándome de una gran lección. Sino que admito, respiro y fabrico la solución”
Imagen de N. Garcés

Imagen de N. Garcés

Hagamos un esfuerzo por escuchar, por empatizar, es decir, por ponernos en el lugar del otro PERO CON SUS CIRCUNSTANCIAS. Lo cual no es un: “si yo fuera tu…”. 

Al final, como dijo Maya Angelou: la gente olvidará lo que les dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidarán como les hiciste sentir”. Y cuando en momentos difíciles eres una de esas personas que marcan la diferencia -escuchando sin juzgar, escuchando antes de hablar, escuchando y abrazando, amando nada más-, estás haciendo de ti, un alguien increíblemente increíble.

Lobo, sería interesante que hablaras. Tu testimonio puede abrir muchas puertas y callar muchas bocas.

Caperucita, estás a tiempo de admitir y renovarte. Tu  ejemplo será reflejo de que el humano es fiel cometedor de errores, pero a su vez una fuente de gratas correcciones y mejores lecciones.

No supongas, no conjetures, porque caerás en la tentación de inventar y de creerte lo inventado. Pregunta y construye historias basadas en la realidad.
Sea quien seas, has de saber que estás a tiempo de potenciar ese alguien increíblemente increíble que hay bajo tu piel.
firma de la mirada de tu sonrisa

– Cita inicial: “La leyenda de Korra”

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8 comentarios en “Caperucita feroz y el lobo rojo.

  1. jajaja Millones de gracias Álvaro. A los dos por ser tan fieles y hacérmelo saber 🙂
    Espero que los síntomas del Sd de abstinencia sean buenos 😉
    De verdad que no tienen precio estos mensajes. GRACIAS 🙂

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  2. MUCHAS GRACIAS MELENASS 🙂 Me alegra saber que la entrada ha sido motivo de reflexión y más, que te haya ayudado a darle sentido a ciertas situaciones. Espero que hayas llegado a buenos derroteros con ello 😉 Graciiaaaas. ¡Un abrazo!

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  3. Magnífico giro que le has dado a nuestro querido cuento. Una visión que hace pesar y que gran verdad, la podría aplicar en tantas situaciones.
    Estos días de aires políticos no puedo evitar aplicarlo en la política.
    Gracias Maria por seguir abriendo nuestras mentes.

    Le gusta a 1 persona

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